El papel del futuro se fabricará sin agua y sin árboles

· 03 de enero de 2018

La industria de la madera, aunque cada vez más sostenible, sigue siendo un problema para la naturaleza. Cada vez se necesitan talar más árboles para cumplir con la demanda de esta materia prima, a lo que hay que sumar las cantidades de agua utilizadas para procesar la mayoría de sus productos. Es por eso por lo que algunas empresas ya están comenzando a innovar para encontrar materiales alternativos con el que fabricar productos tan cotidianos como el papel.

El papel mineral, también conocido como papel piedra o Non-wood paper, es un tipo de papel fabricado con carbonato cálcico, un material muy parecido a la celulosa. Las hojas son muy parecidas a las del papel convencional, y se pueden utilizar todo tipo de tintas sobre el mismo.

Además, la textura es mucho más resistente que la de los folios hechos con madera, por lo que es más difícil que se arrugue o se rompa. Lo mejor es que con el carbonato cálcico se pueden fabricar también otros productos útiles como bolsas de papel, cajas de cartón y prácticamente cualquier cosa que actualmente se fabrique con celulosa.

La principal ventaja de este papel frente a su hermano vegetal es, por ejemplo, que es hidrófobo, es decir, que no se mancha ni se estropea con los líquidos, incluso es resistente al aceite. No arde tan rápido y tampoco se rompe fácilmente. Pero, sin duda, lo mejor es que en su fabricación no es necesario emplear agua ni utilizar ácidos para blanquearlo, y por supuesto, no es necesario talar ningún árbol.

Y es que el papel mineral se crea a partir de polvos de carbonato cálcico, uno de os recursos más abundantes de nuestro planeta, que se obtiene, principalmente, con el reciclaje de minerales. Este ingrediente se mezcla con Polietileno de alta densidad (PEAD), con ello se hace la masa y se producen los folios, aplicando calor sobre un torno. El proceso es muy parecido al que se emplea para fabricar el papel de celulosa, pero incluso es más sencillo que el de este último. Y es que no necesita ácidos, agua u hojas para su fabricación.

El papel mineral se puede fabricar en cualquier tamaño y formato que se requiera, y se puede modificar, como, por ejemplo, mediante tintes u otras técnicas, y, además, ¡es 100% reciclable! Las hojas se degradan en entre seis y nueve meses al sol, por lo que, sin duda, el papel mineral podría ser el sustituto del papel fabricado con celulosa que empleamos actualmente.