Gipi; ilustrar en tu contra

· 20 de abril de 2018

Gipi

Gian Alfonso Pacinotti o Gianni Pacinotti, más conocido como Gipi, es un ilustrador, historietista y director de cine italiano. La última obra de este italiano ha sido ‘La tierra de los hijos’ un cómic que se sale de lo común por un motivo. Él mismo se impuso 10 reglas que rompieran con su estilo habitual y sus obras anteriores. Esto le obligó a renovarse, a aprender y a utilizar recursos hasta el momento inexplorados.

Maestro de la acuarela

Gipi, ilustrador y maestro de la acuarela, despejó su lugar de trabajo, alejando las herramientas habituales y dejando paso a esa estricta redacción de reglas a respetar. Entre ellas se encontraban las siguientes…

“Nunca uses una voz narradora, ni toques los colores”

“Cada vez que estés cansado, dibuja otra página”

Pasó meses trabajando de 9 de la mañana a 9 de la noche, creando en contra de su propio estilo. Deseó en muchas ocasiones deshacerse de esas normas que el mismo se había impuesto. Pero, este proyecto era un reto para si mismo y continuó ilustrando. El resultado de este proceso tan exigente fueron 288 páginas dibujadas en blanco y negro, que como ya hemos dicho componen ‘La tierra de los hijos

imagen del ltebeo de Gipi "La tierra de los hijos"
La tierra de los hijos (Gipi)

La obra habla de un padre y dos hijos condenados a sobrevivir y entenderse en un entorno primitivo. Y huye del contacto mutuo casi como de la emotividad. “Amor” o “bien” son palabras que el padre ha prohibido a sus chicos, pero en realidad entrega a un cuaderno lo que de verdad habita su cabeza. La obra es difícilmente reconocible como un proyecto de Gipi, pero en eso consiste todo este proceso, en algo novedoso que aleja al autor de su zona de confort.

Las obras habituales de este maestro de la ilustración suelen rozar la autobiografía y la intuición y las emociones son una parte fundamental en ellas.

No ha sido fácil

Esta aventura no ha sido un camino fácil. El mismo Gipi confiesa que sufrió bloqueos… «No sabía de qué trataba, quiénes eran, qué hacían” Para descubrirlo, tuvo que viajar a las raíces del proyecto. «Estoy muy viciado. Hago el trabajo que me gusta, cuando me apetece. Y soy el peor enemigo de mí mismo: me gustan los videojuegos, tocar la guitarra… Por razones de pereza, antes de volcarme un año y medio en algo, me hace falta comprender su corazón. No basta una infatuación por los personajes, necesito una exigencia mía más profunda. En este caso, la historia se centraba en el amor. Ya decía Truffaut que solo merece la pena hablar de eso y de la muerte”. Una vez el núcleo de la historia está claro, el resto va surgiendo poco a poco…

Cambio de vida

Su vida personal y su vida laboral se vieron influidas la una por la otra. Se casó, se trasladó a Roma, y ahora cuenta con un joven ayudante. Sigue viviendo con sus inseguridades, como todo el mundo, pero afirma que:  “Me siento culpable por defecto. Pero, con 53 años, puedes dejar de mirar qué hay de malo en ti”

¿Consideráis que el reto propuesto a si mismo es excesivo?

En Sherpa creemos en la evolución y el avance tanto personal como laboral. Por ese motivo estamos en constante evolución y aprendizaje. Nos marcamos nuestros retos y nuestras metas, pero el fin siempre se mantiene, llevar todos nuestros proyectos a la cima de la mejor forma y perfeccionando paso a paso cada proceso.