EINA, la Bauhaus catalana cumple 50 años

· 06 de abril de 2018

EINA cumple medio siglo

La escuela que introdujo el diseño barcelonés en la vanguardia cumplió el pasado mes de marzo 50 años. Un documental reconstruye aquella aventura.
En 1967 nació en Barcelona una escuela de diseño que revolucionaría la forma de pensar y de enfrentarse a sus quehaceres de muchos jóvenes de la época. Se llamo EINA y algunos de sus fundadores fueron: Román Gubern, Albert Ràfols-Casamada o Maria Girona. Ellos crearon un aire de modernidad cuando la modernidad había que inventarla. La fundación de EINA fue en sí misma una acción crítica y reivindicativa de carácter social. Los fundadores trabajaron antes en la escuela Elisava. Esta congregación era solamente para mujeres y estaba respaldada por el CICF, Centro de Influencia Católica Femenina, que se oponía firmemente a que el alumnado fuera mixto.

Uno de los profesores, Gubern, decidió proyectar The Innocents, de Jack Clayton, una película prohibida por la censura. Aunque ya habían tenido algunos conflictos por diferencias ideológicas, la proyección provocó su despido inmediato. Esta destitución promovió que compañeros como Xavier Miserachs o Pep Alemany decidieron posicionarse: o Gubern era readmitido o se iban. Este ultimatum no les salió bien y también perdieron su puesto. Finalmente los profesores que abandonaron Elisava fueron entre otros Albert Ràfols Casamada, Maria Girona, Josep Alemany, Xavier Miserachs, Yves Zimmerman, Lelis Marquès, Xavier Sust, Mª Antonia Pelauzy, Joan Antoni Blanch, Francesc Todó, J. Grau Garriga, Jaime Verdaguer, Mariona Aguirre, Domènech Peraferrer, etc.

Para la creación de la nueva institución cada fundador aportó mil pesetas y alquilaron el Palau Sentmenat de Pedralbes para embarcarse en una revuelta (secundada por alumnos) que cumple ahora cincuenta años.

EINA nació años atrás

De todos modos, hay que matizar que el posicionamiento alternativo que adopta este colectivo que inició EINA respecto al arte, se gesta con anterioridad a la fundación de la escuela. En 1953, unos 200 jóvenes artistas se reunieron el Cercle Artístic de la Plaza Catalunya de Barcelona y debatieron su descontento frente a las políticas artísticas de las instituciones existentes en ese momento. Se decide crear un pequeño grupo para que diseñe un proyecto que les permita obtener una escuela, exposiciones y un museo de arte contemporáneo que emplee un discurso alternativo. Alexandre Cirici, co-fundador de Eina, forma parte del grupo de artistas en cuestión.

En un artículo publicado en la revista Serra d’Or recalca que se planteaban la creación de un centro de estudios plásticos que superara “los problemas del arte viviente, bajo la losa del arte oficial” (Ràfols Casamada 1987) La fundación de la escuela Eina, combina dos presupuestos importantes que marcaran su forma de actuar desde los años 60 a los 80: la mirada crítica y la actitud artística de vanguardia.

A pesar de que los fundadores y directores de Eina, Alexandre Cirici y Albert Ràfols Casamada, eran crítico de arte y pintor respectivamente, no pensaron en fundar una escuela de Bellas Artes, sino de diseño. Su referente y ejemplo a seguir era la Bauhaus. En Notes per a una història d’EINA (íbid. 1987), Ràfols Casamada explica que Alexandre Cirici: “…veía el diseño como una superación, en el futuro, del arte –pintura o escultura–. […] Veía el diseño como una integración de arte e industria”

EINA, L’Esperit contemporani

Para celebrar este medio siglo de vida, Poldó Pomés ha realizado el documental EINA, L’Esperit contemporani, que se proyectó en el Museu del Disseny el pasado 13 de marzo. Poldo Pomés, que ya ha retratado a figuras determinantes como Miguel Milá o Juan Antonio Coderch, ve EINA como “una escuela que no da soluciones, incita a buscarlas”. Alumnos como Beth Galí o Antoni Arola, y profesores como Mariscal o Artigau sostienen la importancia de esta escuela como motor en el despertar de inquietudes.